Sentimiento Verde
Junín. Bs. As. Argentina - Martes, 22 Agosto 2017 06:21 hs.
Sentimiento Verde
 
 
 
02-12-2014 | 12:01
  Por Nicolás Morente
32 años de espera para volver a ser de Primera
 
Ascender no es cosa de todos los días. Un largo y difícil camino tuvo que atravesar club para lograr el sueño de muchos verdolagas que querían volver a ver a Sarmiento en la A.
 

Cuando se estaba yendo el siglo XX en Junín se realizó una gran encuesta popular sobre que hecho deportivo había sido el más importante durante esos 100 años.

Por escándalo fue elegido Sarmiento '80, por encima de otros enormes acontecimientos deportivos como las hazañas de Luis Ángel Firpo, Eusebio Marcilla, Jorge Newbery o Mariano Moreno, entre otros.

Pasaron 34 años de aquel 8 de noviembre de 1980 donde el segundo gol de José Raúl “Toti” Iglesias al descendido Chacarita concretó el sueño de miles de hinchas de ver al Verde de Junín por primera vez en la “A”.

Dos temporadas permaneció en la máxima categoría, con grandes resultados el primer año y malos en el segundo, desencadenando en la pérdida de la categoría. Justamente ante Unión, en Santa Fe (NDR: 5 de febrero 1983 1-0) jugó su último partido entre en los grandes.

Ese día descendió, no sólo en el ámbito deportivo sino también institucional. El costo de aquel recordado paso por Primera dejó consecuencias económicas. Un gran juicio de Roberto Perfumo en 1981 (cancelado en 2012) y la pérdida de la sede social, entre otras cuestiones.

En 1991 recuperó su lugar en la B Metro y nunca más bajó a Primera C. También logró tres ascensos a la B Nacional, pero descendió de forma inmediata. Los vaivenes económicos fueron una constante. No despegaba por distintos factores. Lo deportivo no iba de la mano de lo institucional.

En 2003 sufrió el peor momento económico de su historia. No había dinero ni para pagar la luz. Así de literal y crudo. La solución al problema la trajo un ídolo del club: Fabio Nigro. La llegada de un desconocido empresario, Tino Groppi y sus laderos empresarios palearon la crisis con el gerenciamiento del fútbol. Durante ese lapso se consiguió un ascenso en 2004, pero a mitad de camino se acabó el dinero de los empresarios, la dirigencia puso el pecho, pero volvía a la B.

Arnoldo Puchetta, presidente por entonces, perdió consenso en una asamblea, y un tímido Fernando Chiófalo levantó la mano manifestando que le gustaría ser presidente. Una asamblea dio el puntapié para la revolución.

En 2005, Chiófalo, un joven y ferviente colaborador fue elegido presidente. Su gestión dio un cambio radical, tanto en lo deportivo como en lo institucional. Dejó de ser solo un club de fútbol, se hicieron obras y reformas que embellecieron la vida del club.

Igual no todas fueron rosas durante su mandato ya que varias espinas hubo que soportar. Conformaba grandes equipos, buenas campañas, pero el ansiado ascenso no llegaba. Le faltaba que un resultado deportivo avale su gestión. Un alto precio que hace pagar el fútbol profesional.

En 2010 estuvo cerca, pero el equipo de Mario Finarolli perdió en manos de Almirante un increíble torneo, que desencadenó en una crisis y en la renuncia del propio Chiófalo, motivada por una amenaza de muerte de un mal llamado hincha.

Los socios se autoconvocaron y con una gran marcha revirtieron su decisión. Además su hija Julieta le suplicó que continuara. El primer ascenso lo había logrado. Su gestión se impuso a un negativo y circunstancial resultado deportivo.

Ese hecho cambiaría la vida de Sarmiento, pero aún faltaba una pieza más para concretar ese cambio. Un buen entrenador. Habían pasado por el banco de suplentes Néstor Ferraresi y Alberto Pascutti con pésimas campañas.

Concurrían 200 personas al estadio con la única misión de insultar a los jugadores. Chiófalo no podía fallar. La siguiente decisión debía ser acertada y la fue. Esa persona había pasado siendo efectivo en su reciente paso en la temporada 2008-09. El hombre: Sergio Lippi.

El mejor calificativo para definirlo: trabajador incansable. Hombre de Junín, resistido por los hinchas por no haber jugado en Sarmiento y por surgir como jugador en Jorge Newbery, un clásico rival del fútbol local.

El entrenador habló con trabajo, revirtió la historia con el ascenso a la B Nacional en 2012 y con una brillante campaña al año siguiente manteniendo la categoría por primera vez en cuatro intentos. En octubre de 2013 se fue, pero los hinchas fueron en masa a la puerta de su casa para pedirle que no se fuera. Nunca antes había pasado con un DT.

Un año más tarde apareció otra mala decisión: la de poner a Roberto Trotta en el banco de suplentes, pero Chiófalo cambió a tiempo y logró revertir el error con el regreso de Lippi. El presidente escuchó al hincha, lo usó de escudo para la crisis y no se equivocó.

Acierto a tiempo. El 5 de septiembre de este año agarró un equipo en caída libre: sin triunfos, sin goles y más grave aún, sin juego. Su trabajo dio frutos en poco tiempo, el objetivo planteado empezó a reencaminarse. Se potenció cada línea del equipo. Se formó una alineación sólida y práctica, de local y visitante.

Sarmiento regresa a Primera concretando el sueño de miles de hinchas que vieron correr debajo del puente agua de distintas tonalidades. Esos jóvenes que escuchaban de padres y abuelos las hazañas de Sarmiento '80 hoy son testigo de otra nueva proeza: El Verde y Junín volvieron a la “A”. Los Verdolagas preparan la estatua para Lippi y sus muchachos.

  
 
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