Cuenta la historia que la República Argentina se llenaba de clubes al calor de la influencia inglesa con los ferrocarriles y ese mismo relato dice que hacia finales de 1910 existían dos equipos en Junín denominados «17 de Mayo» y «Belgrano», que los unía la pasión por el fútbol, que se fusionaron en el «Argentino» y que finalmente el 1 de abril de 1911, luego de aquella famosa reunión en la casa de los Behety, quedó establecido el Sarmiento Foot-Ball Club.
Horacio Metetieri fue designado como presidente quien estuvo acompañado por Luis Bernardino Negretti como secretario general y como miembros de la comisión: José Buono, Sebastián Pincetti, Ángel Pérez, Juan Bautista Behety, José De Césari y Orlando Amelio. Los nombres inmortalizados dieron el puntapié inicial para una institución que este primero de abril cumple 114 años de crecimiento sin pausa siendo la referencia de una gran zona de la Provincia de Buenos Aires.
En Alberdi 235 estaba ubicada la casa de María Barcelona de Behety y don Simón Behety, lugar en el que se dio la asamblea en la que no lograban ponerse de acuerdo con el nombre hasta que Alfredo Lavorel se impuso con la idea de homenajear a Domingo Faustino Sarmiento ya que se cumplían 100 años de su nacimiento.
El apodo, asociado al color de la camiseta, también nació por aquellos años y así lo cuenta Edgardo Gaude en su libro «CAS Mi pasión»: «El paso siguiente fue inclinarse por algún color, o colores, que personificara al equipo en la disputa de los diversos encuentros. Oficialmente, según se precisa en los estatutos, fue el verde y blanco a rayas. No obstante, las telas de las primeras camisetas desteñian su verde sobre el blanco en las sucesivas lavadas, quedando descoloridas y emparejadas en un verde pálido, por lo que no tardaron en adoptar la gloriosa casaca verde que conocemos hoy en día. Aquí, en lo que a indumentaria se refiere, vale la pena resaltar que los primeros once pares de medias que usaron los nóveles futbolistas fueron tejidos uno a uno por el amor de una madre, doña María Barcelona de Behety».
Así fue que la idea de estos muchachos cambió y continua cambiando la vida de los sarmientistas, que sin la existencia del Verde seguramente sería totalmente distinta.
Nota Federico Galván.